La encefalomielitis aguda diseminada consiste en una inflamación del sistema nervioso central de distribución multifocal con afectación preferente de la mielina y el tejido perivenular.

Los síntomas suelen iniciarse días después de un cuadro infeccioso (p.ej. enfermedades exantemáticas en niños, infecciones respiratorias en adultos).

Los casos más graves pueden tener un curso fulminante, incluyendo fiebre, deterioro del nivel de conciencia, crisis epilépticas, pérdidas de fuerza o sensibilidad y alteraciones visuales.

En ocasiones, los síntomas son menos intensos o afectan de forma preferente una zona del sistema nervioso (p.ej. nervio óptico, médula espinal).