(Ver “Insomnio”).

Trastornos médicos, psiquiátricos o trabajo a turnos son factores de riesgo que pueden provocar insomnio.

La mayoría de los sujetos con insomnio tienen una patología psiquiátrica (habitualmente, ansiedad o depresión) o antecedentes de abuso de sustancias, aunque enfermedades neurológicas como la E. de Parkinson, las demencias o la epilepsia también cursan con dificultad para dormir.

Otras enfermedades crónicas que se manifiestan con dolor (por ejemplo, fibromialgia), picor, disnea (dificultad respiratoria que puede existir en sujetos asmáticos, con bronquitis crónica y otras enfermedades respiratorias), reflujo gastroesofágico o tienen síntomas nocturnos (por ejemplo, nicturia, característica de la hipertrofia prostática) son causa frecuente de insomnio.

Además, la mayoría de los trastornos primarios de sueño (síndrome de apneas de sueño, síndrome de piernas inquietas, trastornos del ritmo circadiano, etc) cursan con dificultad para dormir.