¿Qué es?

Un aneurisma es un ensanchamiento o dilatación anormal de la pared de una arteria cerebral. Se estima que su prevalencia en la población general oscila entre el 3-5%.

 Tipos:

Se clasifican por su forma en:

  • Aneurisma sacular: es el tipo más frecuente (90% de los aneurismas) y tiene la forma de una cereza.
  • Aneurisma fusiforme: la arteria se dilata globalmente como un huso.
  • Aneurisma disecante: la sangre entra en una pequeña rotura de la pared de las arterias separando sus capas y abombando su contorno.

Aparecen con más frecuencia en parte anterior de la circulación cerebral (85% de los aneurismas), y el resto, en la zona posterior, al lado del tronco encefálico y el cerebelo.

Causas y factores de riesgo

La mayoría de los aneurismas cerebrales son debidos a una anormalidad congénita de la pared arterial y, en muy raras ocasiones, se identifica una causa específica. Son más frecuentes en las personas con ciertas enfermedades genéticas, como trastornos del tejido conjuntivo y enfermedad del riñón poliquístico, y ciertos trastornos circulatorios, como malformaciones arteriovenosas. Factores como la hipertensión arterial, el consumo de tabaco, el abuso de alcohol y el consumo de drogas (ej. cocaína) aumentan el riesgo de rotura de los aneurismas.

Síntomas y diagnóstico

La mayoría de los aneurismas, sobre todo los más pequeños, no producen síntomas y se suelen diagnosticar de forma incidental al realizar un estudio de imagen (TC o RM) por otro motivo.

Los síntomas aparecen cuando el aneurisma se rompe y la sangre sale al espacio que rodea al cerebro (espacio subaracnoideo). Cursa con lo que se conoce como cefalea en trueno. Es un dolor de cabeza muy intenso y de inicio súbito. El paciente lo suele describir como “el peor dolor de cabeza de su vida”. Se puede acompañar de nauseas, vómitos, dolor cervical e incluso pérdida de conocimiento. La rotura de un aneurisma es una emergencia médica, por lo que antes estos síntomas, se debe acudir a urgencias. El riesgo de rotura de cada aneurisma es variable y depende de su forma, tamaño, localización y si existen o no antecedentes de sangrado por la misma causa. En otras ocasiones pueden producir síntomas al aumentar de tamaño y comprimir estructuras del sistema nervioso.

El diagnostico se confirma con la realización de pruebas de imagen (TC y angioTC craneal, RM y angioRM cerebral y/o arteriografía cerebral) y en ocasiones es conveniente realizar una punción lumbar.

Tratamientos 

Todos los aneurismas cerebrales rotos, deben ser tratados cuando las condiciones médicas del paciente lo permitan. El objetivo es evitar que vuelva a romperse, ya que el  30% sangran de nuevo durante el primer mes tras la hemorragia inicial. Existen dos tipos de tratamiento, la cirugía y la embolización endovascular. En la cirugía se realiza una craneotomía y se cierra el aneurisma mediante de colocación de un clip en su base. En la embolización endovascular, se accede al aneurisma a través de un cateterismo y se cierra el aneurisma mediante la introducción de unos muelles llamados coils. La elección de la técnica dependerá de las características anatómicas del aneurisma (tamaño, localización, morfología).

La decisión de tratar un aneurisma no roto va a depender de múltiples factores como el tamaño y crecimiento del aneurisma en estudios de imagen seriados en el tiempo, su localización, el antecedente de una hemorragia subaracnoidea por rotura de otro aneurisma, la edad, enfermedades previas y antecedentes familiares de aneurismas.

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