La enfermedad de Parkinson es un trastorno que afecta a las células nerviosas, o neuronas, que controlan los movimientos musculares. En esta enfermedad, las neuronas productoras de una sustancia conocida como dopamina (mensajero cerebral encargado de enviar señales para ayudar en la coordinación de movimientos) mueren o no funcionan correctamente. El resultado de este déficit produce es causa de los síntomas que caracterizan la enfermedad:

  • Rigidez en extremidades y tronco
  • Temblores de reposo de una mano, una pierna o en la mandíbula
  • Problemas de equilibrio
  • Lentitud de movimiento 

También puede cursar con una serie de síntomas no motores como afectaciones alteraciones del sueño, el ánimo, la capacidad intelectual y del sistema autonómico (estreñimiento, sudoración, urgencia urinaria y sensación de mareo al levantarse).

La enfermedad suele comenzar alrededor de los 60 años, pero es importante saber que no es una enfermedad exclusiva de gente mayor ya que el 15% de los casos debutan en personas menores de 45 años.

El diagnóstico de esta enfermedad es clínico. En la actualidad no existe ninguna prueba de imagen ni de sangre que confirme la existencia o no de la enfermedad. El diagnóstico se basa en la historia que refiere el paciente, y en el examen neurológico y general. En la actualidad no existe un tratamiento curativo. Si se dispone de múltiples fármacos que ayudan a mejorar los síntomas. Es muy importante la actividad física, incluyendo ejercicio aeróbico y estiramientos. También hay otras posibilidades terapéuticas incluyendo bombas de infusiónneurocirugía funcional.