Pueden ser únicas o múltiples. Según su número, tamaño y localización en el cerebro, pueden producir distintos síntomas neurológicos (pérdida de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar, pérdida de equilibrio o coordinación), crisis epilépticas o dolor de cabeza, que generalmente aparecen y empeoran de forma progresiva.

En ocasiones se diagnostican en pacientes sin síntomas a los que se realiza una RM o TC craneal para determinar la extensión de la enfermedad. El tratamiento incluye medidas para aliviar los síntomas (medicamentos para prevenir crisis epilépticas, esteroides para reducir el edema asociado, analgésicos), y según los casos, medidas de tratamiento paliativo (radioterapia holocraneal, radiocirugía, resección quirúrgica, quimioterapia). No existen de momento tratamientos curativos. En cada caso, el tratamiento más adecuado puede ser distinto, y depende de factores como el número de metástasis y su localización, el grado de afectación neurológica, la extensión del cáncer que originó las metástasis, y la edad y situación general del paciente.