La migraña es una cefalea primaria frecuente e incapacitante.

Estudios epidemiológicos han documentado su alta prevalencia y un alto impacto socioeconómico y personal.

Está ubicada en el puesto 19 por la Organización Mundial de la Salud entre las enfermedades que generan más discapacidad del mundo.

La migraña se divide en dos grandes grupos: la migraña sin aura, también conocida como migraña común, y la migraña con aura.

”La migraña sin aura”  es una cefalea recurrente manifestada por crisis que duran de 4-72 horas. Las características típicas del dolor son: localización unilateral, cualidad pulsátil, intensidad moderada o severa, empeoramiento por la actividad física y asociación a náuseas, y/o fotofobia y fonofobia.
”La migraña con aura” es un trastorno recurrente manifestado por ataques de síntomas focales neurológicos reversibles, que usualmente se desarrollan gradualmente en 5 a 20 minutos y duran menos de 60 minutos. Una cefalea con las características de la migraña sin aura suele seguir al fenómeno de aura. Menos frecuentemente, la cefalea no tiene componentes migrañosos o está absolutamente ausente.

El aura es un complejo de síntomas neurológicos, que ocurre justo antes o al inicio de la migraña. La mayoría de los pacientes con migraña tienen exclusivamente episodios sin aura.

Muchos pacientes que tienen migrañas con aura también sufren ataques sin aura. Los síntomas premonitorios ocurren horas o un día o dos previos a una crisis de migraña (con o sin aura).

Incluyen varias combinaciones de fatiga, dificultad en la concentración, rigidez de nuca, sensibilidad a luz y al sonido, náusea, visión borrosa, bostezos y palidez.