Una pérdida de conciencia consiste en una falta de respuesta del paciente a estímulos externos e internos.

Los cuadros transitorios suelen depender de síncopes (bajadas de la tensión arterial) o crisis epilépticas (descargas neuronales excesivas).

Las pérdidas de conciencia prolongadas corresponden al coma, y sus causas son muy variadas, incluyendo intoxicaciones, alteraciones metabólicas y lesiones estructurales difusas o focales del sistema nervioso.