La actividad física como factor protector en la fase preclínica del Alzheimer: nuevos hallazgos clave ejercicio físico
Fuente del estudio: Physical activity as a modifiable risk factor in preclinical Alzheimer’s disease. ejercicio físico
La inactividad física es un factor de riesgo modificable ampliamente reconocido en la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, hasta ahora no estaba claro cómo influye exactamente el ejercicio en la progresión de los cambios cerebrales típicos del Alzheimer en personas que aún no presentan síntomas.
Un nuevo estudio aporta datos muy relevantes:
¿Qué se investigó?
Los autores analizaron a adultos mayores cognitivamente sanos, midiendo su actividad física mediante contador de pasos. Paralelamente, estudiaron biomarcadores cerebrales de Alzheimer, concretamente:
Carga de amiloide
Acumulación de proteína tau, especialmente en el lóbulo temporal inferior
Evolución cognitiva y funcional con el tiempo
¿Qué encontraron?
Más actividad física = menor deterioro cognitivo y funcional
Las personas físicamente más activas presentaron una progresión más lenta del deterioro cognitivo, pero especialmente si ya tenían amiloide elevado al inicio.
Esto significa que el ejercicio podría proteger al cerebro incluso antes de que aparezcan los primeros síntomas.
El beneficio NO se debe a menor carga de amiloide
Uno de los hallazgos más interesantes es que la actividad física no se asoció a tener menos amiloide, ni al inicio ni con el paso del tiempo.
Es decir: el ejercicio no reduce el amiloide… pero sí modula cómo afecta al cerebro.
Lo importante es la tau: el ejercicio frena su acumulación
El beneficio de la actividad física se explica porque las personas más activas tenían una progresión más lenta de la acumulación de tau asociada al amiloide, especialmente en la región temporal inferior.
Y este efecto en la tau fue el mediador principal de la protección cognitiva.
¿Cuántos pasos hay que dar? Un mensaje esperanzador
El estudio encontró un efecto curvilíneo: Los beneficios alcanzan su máximo entre 5.001 y 7.500 pasos al día, un nivel considerado actividad física moderada.
Esto es especialmente positivo para personas mayores o sedentarias: no es necesario llegar a 10.000 pasos para proteger el cerebro.
Conclusión del estudio
La actividad física parece ser una intervención realista y eficaz para modificar la progresión del Alzheimer en su fase preclínica.
Además, los autores señalan que este tipo de intervenciones podría ser especialmente beneficioso en personas sedentarias con amiloide elevado, quienes podrían ser la población diana ideal para futuros ensayos de prevención.
Fuente del estudio
Physical activity as a modifiable risk factor in preclinical Alzheimer’s disease.
Autores:
Wai-Ying Wendy Yau 1 2, Dylan R Kirn 3, Jennifer S Rabin 4 5 6, Michael J Properzi 3, Aaron P Schultz 3 7, Zahra Shirzadi 3 7, Kailee Palmgren 3, Paola Matos 3, Courtney Maa 3, Jeremy J Pruzin 8, Stephanie A Schultz 3 7, Rachel F Buckley 3 7 9, Dorene M Rentz 3 7, Keith A Johnson 3 7 10, Reisa A Sperling 3 7, Jasmeer P Chhatwal 11 12

