Prevención de la demencia

Prevención de la demencia

Relación entre la prevención de la demencia, el café y el té.

¿Café o té para proteger el cerebro? Lo que un estudio de 40 años nos enseña sobre la demencia

En el mundo de la neurología, pocas veces contamos con estudios que sigan a las mismas personas durante cuatro décadas. Por eso, los recientes hallazgos publicados en la revista JAMA sobre el consumo de cafeína han captado mucha atención.

No se trata de una moda pasajera ni de un «superalimento» milagroso. Estamos hablando de datos sólidos que vinculan un hábito tan cotidiano como tomar café o té con una mejor salud cognitiva a largo plazo.

El hallazgo: Más que un simple despertar

El estudio sugiere que quienes consumen cafeína de forma moderada presentan un menor riesgo de desarrollar demencia y mantienen una función cognitiva más aguda al envejecer. Pero, ¿por qué ocurre esto?

La cafeína no solo actúa como un estimulante temporal, sus propiedades antioxidantes y su capacidad para interactuar con los receptores de adenosina en el cerebro podrían estar creando una protección.

La clave está en la dosis (y en el equilibrio)

Según la evidencia:

  • El punto óptimo: El beneficio parece concentrarse en quienes consumen entre 2 y 3 tazas al día.

  • La calidad importa: No es lo mismo un café negro o un té natural que bebidas ultraprocesadas cargadas de azúcares y natas, que pueden ser contraproducentes para la salud vascular (y, por ende, cerebral).

  • Escucha a tu cuerpo: Si la cafeína te genera ansiedad, taquicardia o interrumpe tu sueño, el beneficio preventivo se pierde. El descanso nocturno es, de hecho, el proceso de «limpieza» cerebral más importante que tenemos.

Prevención: Una carrera de fondo

La salud del cerebro no se construye con una sola acción, sino con la suma de muchas. El café o el té son aliados excelentes, pero funcionan mejor cuando se combinan con:

  1. Actividad física regular.

  2. Desafíos cognitivos (leer, aprender nuevas habilidades).

  3. Control de la tensión arterial y la glucosa.

Es fundamental entender que la cafeína no actúa de forma aislada, sino que su eficacia neuroprotectora parece potenciarse dentro de un ecosistema de hábitos saludables. Se observa que el beneficio reportado por el estudio de JAMA se maximiza cuando el paciente mantiene una microbiota intestinal sana y una salud cardiovascular controlada, ya que el eje intestino-cerebro influye directamente en cómo metabolizamos estos antioxidantes. Por ello, más allá de la taza diaria, recomendamos integrar el consumo de café o té como un ritual de bienestar que incluya pausas activas y socialización, factores que también estimulan la plasticidad neuronal y combaten el aislamiento, uno de los factores de riesgo más silenciosos en el desarrollo de la demencia.

Conclusión

Este estudio de JAMA es una excelente noticia para los amantes del café y el té, pero debe tomarse como una pieza más del rompecabezas de la longevidad. La prevención es personalizada y lo que funciona para uno, debe ser supervisado para otro.

Yu Zhang, MBBS1,2,3Yuxi Liu, PhD2,3,4Yanping Li, PhD1,2, 

February 9, 2026

Coffee and Tea Intake, Dementia Risk, and Cognitive Function

JAMA. https://jamanetwork.com/journals/jama/article-abstract/2844764

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