Lecanemab y Donanemab: la nueva generación de tratamientos contra el Alzheimer llega al Ruber Internacional
Durante más de dos décadas, el tratamiento del Alzheimer se limitó a fármacos que aliviaban síntomas sin actuar sobre la causa biológica de la enfermedad. Ese panorama ha cambiado. Lecanemab (Leqembi) y Donanemab (Kisunla) son los dos primeros anticuerpos monoclonales que han demostrado, en ensayos clínicos de fase 3 a gran escala, ralentizar el deterioro cognitivo en las fases iniciales del Alzheimer al actuar directamente sobre uno de los mecanismos que originan la enfermedad: la acumulación de proteína beta-amiloide en el cerebro.
En el Servicio de Neurología del Ruber Internacional, la Unidad de Memoria, dirigida por el Dr. Víctor Blanco, administra estos tratamientos desde el pasado mes de mayo, incorporando a la práctica clínica diaria una de las innovaciones más relevantes de la neurología de los últimos años.
Cómo actúan estos fármacos
Tanto lecanemab como donanemab son anticuerpos monoclonales administrados por vía intravenosa que se unen a las placas de beta-amiloide y facilitan su eliminación por el sistema inmunitario. Aunque atacan la misma diana, lo hacen en distintas fases de formación de la placa, y sus pautas de administración difieren:
- Lecanemab se infunde cada dos semanas, mientras que donanemab se administra cada cuatro semanas.
- Mientras que el tratamiento con donanemab tiene una duración limitada de 18 meses, lecanemab puede mantenerse hasta que el paciente progrese a una fase de demencia moderada.
Es importante ser precisos sobre lo que estos fármacos ofrecen: no son una cura ni revierten el daño ya producido. Lo que han demostrado es ralentizar la progresión del deterioro cognitivo y funcional en la fase temprana de la enfermedad, lo que se traduce en más tiempo de autonomía e independencia para el paciente y su familia.
Qué dicen los estudios
La eficacia de lecanemab se estableció en el ensayo Clarity AD, uno de los estudios de mayor envergadura realizados hasta la fecha en Alzheimer temprano. En el subgrupo de pacientes no portadores o portadores heterocigotos del alelo APOE E4 —la población para la que finalmente se autorizó el fármaco en Europa—, quienes recibieron lecanemab mostraron un deterioro significativamente menor en la escala CDR-SB (una puntuación que mide el estado cognitivo y funcional) que quienes recibieron placebo a los 18 meses.
Donanemab, por su parte, se evaluó en el ensayo TRAILBLAZER-ALZ 2, con más de 1.700 participantes. Los resultados mostraron una progresión más lenta de la enfermedad medida con la escala iADRS en los pacientes tratados frente a placebo, con un efecto que se hacía más evidente cuanto antes se iniciaba el tratamiento en el curso de la enfermedad, especialmente en personas con niveles bajos o intermedios de proteína tau, otro marcador patológico del Alzheimer.
Ambos fármacos han sido evaluados exhaustivamente por las autoridades regulatorias. La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) autorizó Leqembi el 15 de abril de 2025 y Kisunla el 24 de septiembre de 2025, tras un proceso de revisión especialmente riguroso —en el caso de donanemab incluyó una reevaluación adicional antes de la opinión positiva final—. Ambos medicamentos están sujetos a “seguimiento adicional” en la UE, lo que implica un registro específico de todos los pacientes tratados.
Quién puede beneficiarse
No todos los pacientes con Alzheimer son candidatos a estos tratamientos. Las indicaciones aprobadas en Europa se limitan a personas adultas con deterioro cognitivo leve o demencia leve por Alzheimer en fase inicial, con presencia confirmada de patología amiloide (mediante PET cerebral o punción lumbar) y con un perfil genético APOE favorable (no portadores o portadores de una sola copia del alelo E4). Por eso, antes de iniciar el tratamiento es imprescindible una evaluación neurológica completa, con pruebas de neuroimagen, estudio genético y valoración cognitiva detallada.
Seguridad y seguimiento
El efecto adverso más relevante de ambos fármacos son las llamadas ARIA (anomalías de imagen relacionadas con amiloide), que pueden manifestarse como edema o microsangrados cerebrales, generalmente asintomáticos pero que requieren un seguimiento estrecho mediante resonancias magnéticas periódicas, sobre todo en los primeros meses de tratamiento y en portadores del alelo APOE E4. Este seguimiento riguroso es, precisamente, uno de los pilares del programa que se ha puesto en marcha en nuestra Unidad de Memoria.
Desde que se inició el programa en mayo, el equipo del Dr. Víctor Blanco acumula ya varios meses de experiencia clínica directa, con 14-15 pacientes incluidos hasta la fecha y un perfil de seguridad favorable, sin incidencias relevantes en el seguimiento realizado. Esta experiencia acumulada permite ofrecer a los pacientes y sus familias no solo el acceso al tratamiento, sino también la confianza de un equipo que ya conoce de primera mano su manejo práctico.
Innovación al servicio del paciente
La llegada de estos tratamientos representa un cambio de paradigma: por primera vez es posible actuar sobre un mecanismo biológico del Alzheimer y no solo sobre sus síntomas. El Dr. Víctor Blanco y el equipo de la Unidad de Memoria del Ruber Internacional han incorporado este programa con el objetivo de ofrecer a los pacientes acceso a la medicina más avanzada disponible hoy en el abordaje del Alzheimer, dentro de un circuito asistencial que garantiza una selección cuidadosa de candidatos y un seguimiento seguro durante todo el tratamiento.
Si usted o un familiar presentan pérdidas de memoria u otros síntomas de deterioro cognitivo y desean una valoración especializada, el equipo de Neurología del Ruber Internacional está a su disposición para determinar si estos tratamientos pueden ser una opción adecuada.

