11 de abril: Día Mundial del Parkinson

Hoy, 11 de abril, conmemoramos el cumpleaños de James Parkinson, médico ingles que en 1817 describió por primera la enfermedad que lleva su nombre.

El objetivo de este Día Mundial del Parkinson es dar a conocer qué es la enfermedad de Parkinson y cómo cambia la vida de las personas que la padecen y la de sus seres queridos.

El Párkinson es una enfermedad neurológica frecuente. En España cuenta con más de 160.000 personas afectadas. Se calcula que en torno a 30.000 no están diagnosticadas. La enfermedad de Párkinson se define por la presencia de varios síntomas motores:

  • rigidez
  • lentitud
  • temblor de reposo
  • inestabilidad de la marcha

 

No todos los pacientes tienen todos estos síntomas. De hecho, un tercio de los pacientes nunca desarrollan temblor. En las últimas décadas también se están investigando y caracterizando los múltiples síntomas no motores que forman parte de esta enfermedad. En algunas personas con Parkinson se puede ver afectado el sueño, el estado de ánimo, la capacidad intelectual y el sistema autonómico, dando pie a estreñimiento, sudor, urgencia urinaria y sensación de mareo al levantarse.

¿Qué es la dopamina?

 

Desde los años 60 se sabe que, en la enfermedad de Párkinson, existe un déficit de un mensajero cerebral denominado dopamina. Es el principal neurotransmisor entre los núcleos del cerebro que coordinan el movimiento y que se llaman ganglios de la base. Uno de estos núcleos, que se conoce como “sustancia negra”, esta compuesto por neuronas dopaminérgicas cuyo fin es producir y almacenar este mensajero cerebral. En la enfermedad de Párkinson, por causas que aún no conocemos con exactitud, estas neuronas degeneran progresivamente. Disminuye el nivel de dopamina en los circuitos motores y el resultado es una falta de coordinación del movimiento y los síntomas motores ya mencionados. En la actualidad sabemos que también están alterados otros mensajeros cerebrales, como la acetilcolina, el GABA, la serotonina y la adrenalina, que están relacionados con otros circuitos cerebrales y con muchos de los síntomas no motores de la enfermedad.

Diagnóstico:

 

El diagnóstico de esta enfermedad es clínico. Esto quiere decir que no existe ninguna prueba de imagen ni de sangre que confirme la existencia de la enfermedad, sino que el diagnóstico se basa en la historia que refiere el paciente y el examen neurológico y general.

Hoy, 11 de abril, se celebra el esfuerzo y el trabajo de investigación que ha hecho posible que dispongamos de armas terapéuticas para luchar contra esta enfermedad.

Existen múltiples fármacos por vía oral o subcutánea, incluso terapias con bombas de infusión continua y cirugía por estimulación intracraneal, que son eficaces para paliar los síntomas de la enfermedad. Se reclama mayor sensibilización de la sociedad hacia los afectados y mayor inversión de recursos públicos y privados para el continuo desarrollo de tratamientos y la posibilidad de alcanzar la cura que pueda frenar la progresión de la Enfermedad de Párkinson.

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